Podrás decir lo que no dices en ningún sitio. Incluso cosas que te dan vergüenza o que no te gustan de ti mismo/a. No hace falta que lo ordenes ni que lo entiendas antes de venir. Traigas lo que traigas, será suficiente para empezar.
¿Y tú qué haces?
Hago preguntas. Investigo para: Ayudarte a ver aquello que no estás viendo: Las causas que hacen que actúes de una manera o que te pasen ciertas cosas.
¿Quieres decir que me enseñas cosas que no sabía?
En parte sí, en parte no. Lo sabes… pero no lo miras. O lo justificas. O lo tapas con otras cosas. Yo no añado nada. Trabajo con la información que ya está en ti.
¿Y cómo trabajas exactamente?
Con hechos. No te diré “eres así” o “eres asá”. Te diré: “eso que cuentas, lo has hecho así”. Cosas concretas que desmontan la coherencia de tus argumentos.
Eso puede ser incómodo, ¿no?
Sí. Hay una parte de ti que no quiere verlo, pero hay otra que sí. Y es a esa parte a la que yo me dirijo. No te fuerzo. Pero tampoco te ayudo a evitar enfrentarte a los hechos.
¿Qué haces en ese momento incómodo?
Te sostengo. Creo un espacio donde mirar se vuelve posible.
¿Y el miedo?
El miedo está. Pero te ayudo a ver que puedes sostenerlo. Que tienes más fuerza de la que crees.
¿Y qué pasa después?
Cuando las evidencias aparecen, hay un momento en que te quedas en silencio. Y ahí tomas conciencia. Yo callo y te doy tiempo para que hagas nuevas conexiones.
¿Qué cambia cuando tomo conciencia?
Dejas de reaccionar sin entender. Empiezas a ver qué te pasa y por qué te pasa. Y eso te da una oportunidad muy valiosa: decidir de nuevo.
Si todo esto te resuena y sientes que puedo ayudarte, puedes reservar una sesión.
Una chica no soportaba ayudar a un hombre en el trabajo. No sabía por qué. Al mirarlo en sesión, apareció la relación con su padre. Se había sentido responsable de él durante años, aunque en el fondo no quería. Cuando lo ve, entiende lo que le pasa. La siguiente vez que se encuentra con ese hombre en el trabajo, la incomodidad no desaparece, pero ya no está bloqueada. Puede decidir si quiere ayudarlo o no, y decidir los matices y los límites.
¿El cambio ocurre dentro de la sesión?
No del todo. La sesión sirve para ver. El cambio real ocurre después, cuando la vida te vuelve a poner en situaciones parecidas. Ahí es donde puedes decidir de nuevo.
¿Y tú qué aportas en ese proceso?
Sostengo un espacio donde terminas viéndote. Y cuando estás preparado/a, te doy pistas concretas para llevarlo a tu vida. No para hacerlo perfecto. Sino para empezar a hacerlo diferente.
¿Dirías que das consejos?
No exactamente. No se trata de decirte qué tienes que hacer. Se trata de ver con suficiente claridad para poder decidir por ti mismo/a.
¿Y si la persona no cambia nada?
Puede pasar. La persona es libre.
En una frase, ¿qué haces?
Pongo delante de ti lo que no estás viendo, para que puedas dejar de repetirlo inconscientemente y empezar a decidir.
Nous utilisons des cookies pour vous garantir la meilleure expérience sur notre site web. Si vous continuez à utiliser ce site, nous supposerons que vous en êtes satisfait.OK